Ahorro
Cómo bajar la factura de la luz, ordenado por lo que de verdad se nota
Qué mover primero y qué es perder el tiempo, con el euro por delante en cada caso.
Revisada el 12 de agosto de 2026 · 11 min de lectura
Casi todas las listas de consejos para ahorrar luz están ordenadas por lo fácil que es escribirlas, no por lo que ahorran. Salen primero las bombillas LED y los cargadores desenchufados, y al final, si aparece, la única medida que mueve cifras de tres dígitos. Esta guía está ordenada al revés:de más a menos euros al año, con la cuenta hecha en cada caso.
1. Ajustar la potencia contratada
Entre 42 y 125 euros al año. Cada kW contratado cuesta 36,16 euros al año con impuestos, se use o no. Muchas viviendas arrastran una potencia decidida hace décadas, cuando no había electrodomésticos eficientes ni nadie programaba nada.
Es la primera de la lista porque no cuesta nada, no cambia cómo vives y el ahorro se repite todos los meses. El trámite y cómo saber cuánta te sobra están en laguía de la potencia contratada, y el cálculo, en la calculadora.
2. Comprobar si te corresponde el bono social
Hasta un 57,5 % de descuento. No es una medida de ahorro, es un derecho: si tu renta está por debajo de ciertos umbrales, o si eres familia numerosa o pensionista de cuantía mínima, tienes descuento directo sobre el importe de la factura. Mucha gente que cumple los requisitos no lo pide, sencillamente porque no sabe que existe o porque cree que el trámite es peor de lo que es.
Los umbrales dependen del número de personas de la casa y de si hay menores o alguna circunstancia especial reconocida. Puedes comprobarlo en un minuto en lapágina del bono social, con los importes vigentes.
3. Tener la tarifa que te corresponde
Entre 0 y 200 euros al año, según el caso. Aquí no hay una respuesta única, y desconfía de quien te la dé. Con PVPC pagas el precio real de cada hora: sale bien si puedes mover consumo a las horas baratas y si aguantas la variabilidad. Con una tarifa fija pagas siempre lo mismo, lo cual tranquiliza y, a cambio, incluye una prima por ese seguro.
Lo que sí es seguro es que estar en una tarifa fija cara y no enterarse cuesta dinero todos los meses. La comparación con datos reales está enPVPC o tarifa fija, y lo que hay que mirar en una oferta, en la guía de cambiar de comercializadora.
4. Mover a las horas baratas lo que se puede programar
En torno a 93 euros al año. La cuenta sale así: entre lavadora, lavavajillas y secadora, con la frecuencia de uso típica, una casa mueve unos 17,5 kWh a la semana, es decir 910 kWh al año. Llevarlos del momento en que caerían por costumbre al hueco barato del día supone unos 8 céntimos menos por kWh, que con impuestos son los euros de arriba.
Es una estimación prudente. En un día soleado de primavera, la diferencia entre la hora más barata y la más cara supera con frecuencia los 20 céntimos por kWh, y ahí la misma lavadora cuesta el triple según cuándo la pongas. Lo que no hace falta es adivinar: los precios del día siguiente se publican cada tarde a partir de las 20:15 y están en lapágina del precio de mañana; los de hoy, con el mejor hueco de lo que queda de jornada, en horas baratas.
Y si cargas un coche eléctrico en casa, esta medida deja de ser una más para convertirse en la primera de toda la lista. Con dos cargas semanales, el coche mueve él solo unos 4680 kWh al año: elegir la hora vale en torno a 476 euros anuales, más que la potencia y el resto de aparatos juntos.
La forma práctica de hacerlo sin pensar: deja los aparatos cargados y programa el retardo por la noche, cuando ya se conocen los precios de mañana. Es un gesto de diez segundos que convierte una decisión diaria en una rutina.
5. Atacar el agua caliente y la climatización
De 50 a 300 euros al año en casas con termo o calefacción eléctricos. Si calientas agua o la casa con electricidad, ahí está la mitad larga de tu consumo, y todo lo demás es ruido de fondo. Tres cosas que sí se notan:
- Programar el termo eléctrico para que caliente en las horas baratas y no justo antes de la ducha de la noche. Un termo es un acumulador: guarda el calor durante horas.
- Bajar el termostato de la calefacción un grado. Es de los pocos consejos clásicos que resiste los números, porque el consumo de climatizar crece con la diferencia de temperatura con la calle.
- Usar el aire acondicionado en modo automático y con la casa cerrada, en lugar de a tope y por rachas. El compresor gasta mucho más arrancando desde cero que manteniendo.
Cuánto cuesta cada uno con el precio real de hoy está en las fichas determo eléctrico,calefacción yaire acondicionado.
6. El consumo en espera, con matices
Entre 30 y 80 euros al año, pero no repartidos como crees. Una casa tiene de forma permanente unos 30 W enchufados sin hacer nada: eso son 263 kWh al año, unos 50 euros. La cifra no es despreciable, así que el consejo no es falso. Lo que es falso es dónde está ese consumo.
No está en el cargador del móvil, que en espera gasta décimas de vatio. Está concentrado en unos pocos aparatos: el descodificador de televisión, el equipo de sonido, el ordenador de sobremesa suspendido, la impresora, el router. Una regleta con interruptor detrás del mueble del salón resuelve la mayor parte del asunto de una vez; ir desenchufando cargadores uno a uno es esfuerzo diario a cambio de céntimos.
7. Los detalles que sí compensan
- Lavar a 30 grados en vez de a 60. Calentar el agua es casi todo el consumo de un lavado, así que bajar la temperatura lo recorta cerca de la mitad. Con 208 lavados al año, se nota.
- Lavavajillas en eco y siempre lleno. El programa eco dura más y gasta menos: calienta el agua despacio en lugar de a golpe.
- Tender en vez de usar la secadora cuando el tiempo acompaña. La secadora es de los aparatos más caros de la casa por uso.
- Tapar las ollas y usar el tamaño de fuego adecuado. Poco glamuroso, pero la vitrocerámica se usa todos los días.
Y los que no compensan el esfuerzo
Para terminar, tres creencias muy repetidas que no aguantan una cuenta:
- Desenchufar el cargador del móvil. Un móvil entero necesita menos de 0,02 kWh por carga completa. El cargador vacío, prácticamente nada. Estamos hablando de céntimos al año.
- Apagar y encender las luces LED constantemente. Con incandescentes tenía sentido discutirlo. Una bombilla LED consume tan poco que la diferencia entre dejarla encendida una hora de más o no es irrelevante frente a cualquiera de los puntos anteriores.
- Cambiar de compañía cada seis meses persiguiendo ofertas. El descuento de bienvenida suele durar un año y luego revierte a un precio peor. Sale mejor tener claro el precio de tu kWh y revisarlo una vez al año, con calma.
El resumen, si solo te llevas una cosa:
Primero mira lo que pagas sin consumir (potencia y tarifa), porque ahí hay dinero garantizado y no cuesta nada. Después, mueve de hora lo que se pueda programar. Y solo entonces, si te apetece, ponte con las regletas y los grados del lavado. Ordenarlo al revés es la razón por la que mucha gente se cansa de intentar ahorrar sin ver resultados.
Fuentes y supuestos
- Precio de la potencia: peajes de la CNMC (BOE-A-2025-26348) y cargos del Ministerio (BOE-A-2025-26705), más impuesto eléctrico e IVA vigentes.
- Consumos por aparato: valores típicos del catálogo de Vatio, con el rango de cada uno indicado en su ficha. Varían mucho según modelo, antigüedad y programa.
- Ahorro por mover consumo: 910 kWh anuales programables y un hueco de 8 céntimos por kWh, con impuestos aplicados. Es un supuesto conservador, no una medición.
- Descuentos del bono social: Real Decreto 897/2017 y las prórrogas anuales vigentes.