La casa y la energía
El termostato: lo que más ahorra de toda la calefacción
Un grado son en torno a un 7% de consumo. Es la pieza más barata y la que más mueve la factura.
Por Miguel Rosas Granados· Revisada el 7 de octubre de 2026 · 9 min de lectura
De todas las piezas de una instalación de calefacción, la que más dinero mueve es la más barata: el termostato. Un grado de diferencia en la consigna supone del orden de un 7 % del consumo de calefacción, y en una casa con calefacción eléctrica la calefacción puede ser la mitad de la factura de invierno.
Qué temperatura poner
Las recomendaciones habituales de eficiencia sitúan la consigna de invierno en torno a los19-21 grados en las zonas de estar y unos 17-18 grados en los dormitorios, que además se duerme mejor algo más fresco. En verano, 25-27 grados para refrigeración.
Lo relevante no es el número exacto sino lo que cuesta cada grado por encima. Pasar de 21 a 23 grados en una casa que gasta 2.000 kWh de calefacción al año supone del orden de 280 kWh más. Es la decisión de ahorro con mejor relación entre esfuerzo y resultado de toda la casa, y se toma una vez.
El error que comete casi todo el mundo
Llegar a casa con frío y poner el termostato a 26 grados para que caliente más rápido. No funciona así.
Un termostato no es un acelerador: es un interruptor con un objetivo. El sistema de calefacción da el calor que da por hora, trabaje con una consigna de 21 o de 26. Lo único que cambia al poner 26 es que, cuando llegue a 21 y estés cómodo, seguirá calentando hasta pasarse, y para entonces ya has abierto una ventana porque hace demasiado calor. Has pagado de más por estar peor.
Lo mismo vale en verano con el aire acondicionado: poner 17 grados no enfría antes, enfría más de la cuenta. Lo que sí acelera la sensación es subir la velocidad del ventilador durante los primeros minutos.
Programar por franjas
Un termostato programable permite definir temperaturas distintas según hora y día. El esquema que funciona en la mayoría de los hogares:
- Antes de levantarse: sube la consigna media hora antes del despertador.
- Mientras no hay nadie: baja a una temperatura de mantenimiento, unos 16 grados. No apagues del todo si la casa está mal aislada (ver más abajo).
- Al volver: sube otra vez, empezando media hora antes de la llegada.
- De noche: baja a 17-18 grados.
- Fin de semana: un programa distinto, con la casa ocupada todo el día.
Un termostato con sonda o con aprendizaje puede hacer el arranque óptimo: calcula solo cuánto tiene que adelantar el encendido para que la casa esté a la temperatura deseada exactamente a la hora que has fijado, en lugar de empezar siempre con el mismo margen. Es donde está la diferencia entre un programador barato y uno bueno.
¿Apagar o mantener bajo?
Depende de la inercia térmica de la casa y del tipo de sistema, y esta es la pregunta donde más se discute:
- Casa bien aislada y ausencias cortas: apagar y volver a encender es más barato. La casa pierde calor despacio y recuperarlo cuesta poco.
- Casa mal aislada y ausencias largas: también es más barato apagar, aunque recuperarla cueste, porque mientras está apagada no estás reponiendo pérdidas.
- Sistemas de mucha inercia (suelo radiante, radiadores de agua con caldera): apagar y encender no funciona, porque tardan horas en reaccionar. Aquí lo correcto es bajar la consigna unos grados, no apagar.
- Bomba de calor o aerotermia: rinden mejor trabajando de forma continua a baja potencia que con arranques y paradas. Mantener una consigna estable gasta menos que subirla y bajarla.
La regla general: cuanto más lento sea el sistema, menos conviene apagarlo.
Dónde colocar el termostato
Mide la temperatura del sitio donde está, no la de la casa. Si está mal puesto, todo lo demás da igual:
- Lejos de fuentes de calor: radiadores, televisores, lámparas, cocina.
- Lejos de corrientes: puertas de entrada, ventanas, rejillas.
- No en la pared exterior ni donde dé el sol directo.
- En la zona que más se usa, a media altura, y no en un pasillo frío.
Un termostato en un recibidor frío mantiene la casa a 24 grados creyendo que está a 20. Es un error de instalación que cuesta dinero todos los días del invierno.
Por zonas, si se puede
Calentar solo donde hay alguien es más eficaz que bajar un grado en toda la casa. Concabezales termostáticos en los radiadores, que cuestan poco y se instalan sin obra, se puede dejar el salón a 21 y los dormitorios vacíos a 16 durante el día. En sistemas eléctricos, muchos emisores traen su propio termostato programable.
Antes del termostato
Nada de esto compensa las pérdidas de una casa que no retiene el calor. Si entra aire por los marcos de las ventanas o por la puerta, el termostato se pasará el invierno reponiendo lo que se escapa. Los sellados y burletes cuestan poco y rinden mucho: está detallado enpor dónde se escapa el calor de tu casa.
Y si estás decidiendo con qué calentar, la comparación entre tecnologías está enbomba de calor o radiadores eléctricos, que es donde está la diferencia de coste más grande de todas: un factor de tres o cuatro.