La casa y la energía
La etiqueta energética, traducida a euros
La A de hoy no es la A de antes, y la diferencia entre clases se puede convertir en euros al año.
Revisada el 26 de agosto de 2026 · 8 min de lectura
La etiqueta energética es la información más útil que llevan los electrodomésticos y la que peor se lee. La mayoría de la gente mira la letra, asume que cuanto más cerca de la A mejor, y no baja la vista a la cifra que hay debajo, que es la única que se puede convertir en euros.
La A de hoy no es la A de antes
Esto explica bastante confusión en las tiendas. Durante años la escala se fue quedando corta y se resolvió añadiendo signos: A+, A++, A+++. Llegó un punto en que casi todo lo que se vendía era A+ o mejor y la etiqueta dejó de distinguir nada.
En marzo de 2021 se reescalaron los frigoríficos, congeladores, lavadoras, lavavajillas y televisores, y poco después las bombillas. Se volvió a la escala simple de A a G, se eliminaron los signos más, y se subió el listón a propósito: la nueva A se dejó prácticamente vacía para dejar sitio a mejoras futuras.
La consecuencia práctica: un aparato que antes era A+++ hoy puede ser una B o una C, sin haber cambiado nada. No es que el modelo haya empeorado, es que la regla ha cambiado. Y por eso no se pueden comparar una etiqueta vieja y una nueva: no hablan el mismo idioma.
El número que sí importa
Debajo de la letra, la etiqueta trae el consumo anual en kilovatios hora. Ese es el dato con el que se decide, porque es el único que se multiplica por el precio de la luz y da euros.
Dos frigoríficos, uno declarando 100 kWh al año y otro 250, a 0,15 €/kWh:
- El primero: 15 € al año.
- El segundo: 38 € al año.
- Diferencia: 23 € al año, o 225 € en diez años.
Con esa cifra ya puedes decidir de verdad: si el aparato más eficiente cuesta menos de esa diferencia acumulada durante los años que piensas tenerlo, sale a cuenta. Si cuesta más, no. La letra sola no permite hacer esa cuenta; el número, sí.
Cuidado con lo que mide ese número
El consumo anual de la etiqueta sale de un ciclo de prueba normalizado, igual para todos los fabricantes. Eso lo hace excelente para comparar dos aparatos entre sí y solo aproximado para predecir tu factura, porque tu uso no es el de la prueba.
- En lavadoras y lavavajillas, el dato se refiere a cien ciclos del programa eco. Si tú lavas cuatro veces por semana y casi nunca en eco, tu consumo real será otro.
- En frigoríficos, se mide en condiciones de laboratorio con una temperatura ambiente fija. El tuyo, en una cocina que en agosto se pone a 30 grados, gastará más. Está desarrollado enfrigorífico y congelador.
Con lo cual la regla es: usa el número para comparar candidatos, no para presupuestar.
La trampa del tamaño
Es el error más caro y el más frecuente. La clase energética se calcula en relación al tamaño del aparato. Un frigorífico enorme de clase B puede consumir bastante más kilovatios hora al año que uno mediano de clase D, porque tiene mucho más volumen que enfriar.
Es decir: comprar un aparato más grande "pero de mejor clase" puede subirte la factura. Por eso hay que comparar los kWh al año, no las letras, y hacerlo entre aparatos del tamaño que de verdad necesitas.
Lo demás que trae la etiqueta
La versión nueva incluye un código QR que lleva a la base de datos europea de productos, donde está la ficha completa del modelo. Es la forma de verificar que lo que dice la caja coincide con lo registrado, y de comparar modelos sin fiarse de la web de la tienda.
Y trae pictogramas propios de cada tipo de aparato: capacidad, consumo de agua por ciclo, duración del programa, ruido en decibelios. El ruido, en un aparato que vive en una cocina abierta al salón, es de esos datos que se agradecen después.
Cuándo merece la pena pagar por una clase mejor
Depende casi por completo de cuántas horas al año funciona el aparato. En los que están encendidos siempre, como el frigorífico, la diferencia de consumo se acumula sin descanso y la clase se paga sola. En los que se usan un rato a la semana, como el horno, la diferencia tarda muchísimo en compensar el sobreprecio.
El orden de qué aparatos son cuáles está enqué gasta de verdad cada electrodoméstico de tu casa: los de arriba de esa tabla son donde la etiqueta merece atención.