La casa y la energía
Inducción, vitrocerámica o gas: qué sale más barato cocinar
La inducción gasta menos kWh que la vitrocerámica, pero el kWh de gas es más barato. La cuenta decide.
Revisada el 26 de agosto de 2026 · 8 min de lectura
Es una discusión con dos partes que suelen mezclarse y conviene separar: cuánta energía necesita cada sistema para hacer lo mismo, y cuánto cuesta esa energía. La inducción gana la primera con claridad. La segunda depende del precio del gas y de la luz, y por eso la respuesta no es la misma todos los años.
Dónde se pierde la energía en cada sistema
- Inducción, en torno al 88 %. No calienta la placa: genera un campo magnético que hace calentarse al propio fondo de la cazuela. Como el calor nace dentro del recipiente, casi nada se escapa al aire. Por eso el cristal se queda templado salvo por lo que le devuelve la olla.
- Vitrocerámica radiante, en torno al 70 %. Una resistencia calienta el cristal y el cristal calienta la olla. Hay dos pasos, y en cada uno se pierde calor hacia la cocina. Además sigue caliente un buen rato después de apagarla.
- Gas, en torno al 45 %. La llama es más grande que el fondo del recipiente y buena parte del calor sube por los lados. Es lo que ves cuando la llama asoma por el borde de la sartén: eso es energía que estás pagando para calentar la cocina.
La cuenta: hervir un litro de agua
Calentar un litro de agua del grifo hasta hervir necesita unos 0,093 kWh de energía útil. Cada sistema tiene que comprar más que eso, según lo que pierda:
| Sistema | Rendimiento | Energía a comprar | Coste |
|---|---|---|---|
| Inducción | 88 % | 0,106 kWh de luz | 0,016 € |
| Vitrocerámica radiante | 70 % | 0,133 kWh de luz | 0,020 € |
| Placa eléctrica de hierro | 60 % | 0,155 kWh de luz | 0,023 € |
| Gas natural | 45 % | 0,207 kWh de gas | 0,017 € |
Son céntimos por operación, y ahí está la primera conclusión honesta: cocinar no es lo que te sube la factura. En el ranking de la casa, la placa está a media tabla, muy lejos de la climatización o el agua caliente. Puedes verlo enqué gasta cada electrodoméstico.
La segunda: entre la inducción y la vitrocerámica gana la inducción de forma consistente, porque usan la misma energía y una desperdicia menos. Entre la inducción y el gas, la cuenta depende de la diferencia de precio entre kWh de luz y kWh de gas en ese momento; con los valores de la tabla salen parecidos, y basta con que se muevan un poco para que cambie el ganador.
Lo que no aparece en la tabla y sí decide
- El tiempo. La inducción hierve agua notablemente antes que cualquier otro sistema. En una cocina en la que se cocina todos los días, eso vale más que los céntimos.
- El control. El gas responde al instante y la inducción también; la vitrocerámica radiante es la que peor lleva los cambios rápidos de temperatura, porque tiene que calentar y enfriar el cristal.
- El calor en la cocina. Todo lo que se pierde acaba en la habitación. En verano, una cocina de gas calienta la casa mientras cocinas, y si tienes aire acondicionado lo estás pagando dos veces.
- Los recipientes. La inducción exige menaje ferromagnético. La prueba es un imán: si se pega al fondo, vale. Cambiar la placa puede implicar cambiar las cazuelas, y eso hay que meterlo en el presupuesto.
- La potencia contratada. Es la sorpresa más frecuente al pasar de gas a inducción. Dos fuegos a tope pueden pedir bastante potencia, y si obliga a subir el contrato, eso se paga todos los meses del año. Hazte la cuenta conla guía de potencia antes de decidir. Casi todas las placas de inducción tienen un limitador de potencia configurable, que sirve justo para no tener que subir el contrato.
- La seguridad y el mantenimiento. Sin llama no hay combustión dentro de casa, ni revisiones periódicas de la instalación de gas.
Cómo gastar menos, con la placa que ya tengas
- Tapa la olla. Es lo que más ahorra de esta lista, y es gratis.
- Usa la cantidad de agua que necesitas, no la que cabe.
- Ajusta el fuego al diámetro del recipiente. En gas, que la llama no asome por el borde; en vitro, no usar una zona grande para un cazo pequeño.
- Apaga antes de terminar en vitrocerámica y en placa eléctrica: siguen dando calor varios minutos.
- Para calentar poca agua, el microondas o un hervidor suelen salir mejor que cualquier placa.
- Olla rápida para lo que tarda: legumbres y guisos largos, donde el ahorro sí es apreciable.
Y si tienes tarifa regulada, la hora también cuenta. Comer a mediodía suele caer en una de las franjas baratas del día: puedes comprobarlo en elpanel de horas baratas de hoy y ver el coste real en la ficha de cuánto cuesta cocinar con la vitrocerámica.