La casa y la energía

Bombillas LED: cuánto ahorran y cómo elegirlas

El cambio ya está hecho en casi todas las casas. Lo que sigue mal elegido es la luz que dan.

Revisada el 26 de agosto de 2026 · 7 min de lectura


El cambio a LED ya está hecho en casi todas las casas, así que esta guía no va de convencerte de nada. Va de lo que sigue mal elegido, que es la luz que dan: mucha gente ha sustituido bombillas mirando solo los vatios y ha acabado con un salón que parece una consulta médica.

Lo que se ahorra, para cerrar el tema

Una LED da la luz de una incandescente de 60 W con unos 8 o 9 W, y la de una halógena de 42 W con unos 7. Con 4 horas al día y 0,15 €/kWh:

BombillaConsumokWh al añoEuros al año
Incandescente60 W8813,14 €
Halógena42 W619,20 €
Bajo consumo (CFL)14 W203,07 €
LED9 W131,97 €

En una vivienda con unos 15 puntos de luz, pasar de halógenas a LED ronda los108 € al año. Se nota, pero no es lo que arregla una factura alta: la iluminación es una parte pequeña del consumo de una casa moderna, muy por debajo de la climatización o el agua caliente. Compruébalo enqué gasta cada electrodoméstico.

Por eso la razón para cambiar una bombilla que aún funciona no es tanto el ahorro como que duran mucho más y ya no hay que subirse a la escalera cada temporada.

Los vatios ya no dicen nada

Con las incandescentes, los vatios funcionaban como medida de luz porque todas convertían la electricidad en luz con la misma (mala) eficiencia. Con las LED eso se rompió: dos bombillas de 9 W de fabricantes distintos pueden dar cantidades de luz muy diferentes.

La unidad de luz son los lúmenes. Como referencia rápida:

  • 400-500 lm: una bombilla de 40 W de las de antes. Ambiente, mesilla.
  • 800 lm: la clásica de 60 W. Es el estándar de una habitación.
  • 1.100-1.500 lm: para cocinas, baños y zonas de trabajo.

Los vatios de la LED solo sirven para comparar entre bombillas que den los mismos lúmenes: ahí, menos vatios es mejor. Ese cociente, lúmenes por vatio, es la eficiencia real, y es lo que refleja la etiqueta energética, que en bombillas también se reescaló y ahora va de A a G. Está explicado en la etiqueta energética traducida a euros.

La temperatura de color, que es lo que más se falla

Se mide en kelvin y decide si tu casa parece acogedora o un almacén.

  • 2700 K, luz cálida. Amarillenta, como la de toda la vida. Salón, dormitorios, comedor.
  • 4000 K, neutra. Blanca sin llegar a azulada. Cocina, baño, zona de estudio.
  • 6000 K o más, fría. Azulada. Garajes, trasteros, talleres. En un salón resulta desagradable, y por la noche es la peor para el descanso.

Comprar por precio sin mirar este número es el motivo de la mayoría de arrepentimientos con las LED. Y conviene que todas las bombillas de una misma estancia tengan la misma temperatura: mezclar cálida y neutra en el mismo techo se nota mucho.

Tres detalles prácticos

  • Regulables. Una LED corriente en un circuito con regulador parpadea o zumba. Si tienes reguladores, la bombilla tiene que decir expresamente que es regulable, y aun así puede que el regulador antiguo no sea compatible.
  • El índice de reproducción cromática (CRI o IRC). Indica cómo de fieles se ven los colores bajo esa luz. Por encima de 80 está bien para casa; por encima de 90 se agradece donde importe el color, como un baño con espejo o una cocina.
  • Encierro y calor. Las LED sufren con el calor. En una luminaria cerrada sin ventilación duran bastante menos de lo que promete la caja, así que ahí conviene una que indique que es apta para luminaria cerrada.

Lo que de verdad reduce la factura de iluminación

No es la bombilla, es el interruptor. Apagar al salir de la habitación, aprovechar la luz natural y no iluminar de más una estancia entera cuando basta con una lámpara de lectura pesan más que la diferencia entre dos modelos de LED. Y en zonas de paso como pasillos, portales o garajes, un detector de presencia paga su coste rápido porque ahí es donde la luz se queda encendida sola.