Factura

El alquiler del contador: qué es y si se puede evitar

Son unos céntimos al mes que casi nadie mira, y hay una decisión que tomar detrás.

Por Miguel Rosas Granados· Revisada el 7 de octubre de 2026 · 6 min de lectura


En cualquier factura de la luz hay una línea pequeña, de céntimos, que se llama «alquiler de equipos de medida» o «alquiler del contador». Pasa desapercibida precisamente porque es pequeña, pero está ahí todos los meses de todos los años, y conviene saber qué es y si se puede hacer algo con ella.

Qué estás pagando

El contador de tu vivienda normalmente no es tuyo: es propiedad de la empresa distribuidora de tu zona, que es quien mantiene los cables, los postes, los transformadores y los equipos de medida. No es tu comercializadora: la distribuidora la determina tu ubicación y no se puede elegir.

El alquiler es la contraprestación por ese equipo: su instalación, su mantenimiento, su verificación periódica y su sustitución cuando toca. El precio no lo fija libremente la empresa, está regulado por el Estado, igual que los peajes de la red. Por eso es idéntico lo tengas con la comercializadora que lo tengas: tu comercializadora solo lo cobra y se lo traslada a la distribuidora.

Cuánto supone

Para un contador monofásico de vivienda con telegestión, el importe ronda el entorno de 0,80 € al mes, es decir, en torno a diez euros al año antes de impuestos. No es la partida que va a arreglar tu factura, pero tampoco es cero: a lo largo de veinte años en la misma casa son unos doscientos euros.

Si tienes un contador trifásico, o un equipo con medida indirecta, el importe es mayor. Y si en tu factura aparece más de un alquiler, merece la pena mirar por qué: a veces queda un equipo antiguo facturándose por error después de una sustitución.

¿Se puede comprar el contador?

Sí, es legal tener contador en propiedad, y entonces dejas de pagar el alquiler. Pero antes de lanzarse, la cuenta completa:

  • El contador tiene que estar homologado y cumplir los requisitos técnicos de telegestión de la distribuidora. No vale cualquier aparato.
  • Lo compras, lo instalas y lo mantienes tú. Si se avería, la sustitución corre de tu cuenta, igual que la verificación periódica obligatoria.
  • Hay trámites. Hay que comunicarlo, aportar la documentación del equipo y coordinar la instalación con la distribuidora.
  • La amortización es larga. Con un ahorro de unos diez euros al año, un equipo que cueste cien euros más la instalación tarda muchos años en pagarse, y si en ese plazo hay que cambiarlo por un requisito técnico nuevo, la cuenta se reinicia.

La conclusión honesta: para una vivienda normal no suele compensar. Tiene más sentido en instalaciones grandes, con equipos caros de alquiler, o en casos donde ya se tiene el equipo por otra razón.

Qué sí merece la pena revisar

Ya que estás mirando la factura con lupa, estos tres conceptos mueven mucho más dinero que el alquiler y se revisan en el mismo rato:

  • La potencia contratada. Se paga por kW y día, esté la casa vacía o llena. Cada kW de más son decenas de euros al año. Es, con diferencia, el concepto fijo donde más se ahorra. Lo tienes enbajar la potencia contratada.
  • Servicios añadidos. Mantenimiento de la instalación, seguros de electrodomésticos, asistencia en el hogar: a menudo se contratan en una llamada comercial y siguen cobrándose años después. Suman bastantes euros al mes y rara vez se usan.
  • La tarifa. Comprobar si tu contrato encaja con tus horas de consumo real es lo que más puede cambiar el importe total. EnPVPC o tarifa fija está la comparación.

Si no te aparece el alquiler

Algunas comercializadoras lo incluyen dentro de otro concepto en lugar de desglosarlo. Eso no significa que no lo pagues: significa que está agrupado. Si quieres el detalle completo de tu factura, la guía de cómo leer la factura de la luz recorre todos los conceptos uno a uno.